James M. Cain

(Artículo aparecido en La Tercera)

La novela “perdida” del autor de Mildred Pierce

The cocktail waitress sale a 35 años de la muerte de James M. Cain.

por Gonzalo Baeza, Washington

Ilustración de Michael Koelsch

Publicar una novela póstuma siempre es un riesgo. En el mejor de los casos, puede resultar un hallazgo. Pero la mayoría de las veces no pasa de ser una curiosidad. La publicación del último manuscrito de James M. Cain, uno de los fundadores de la novela negra americana con Raymond Chandler y Dashiell Hammett, es más bien un hallazgo.

Titulada The cocktail waitress, la novela “perdida” del autor de El cartero siempre llama dos veces acaba de salir en EE.UU. bajo el sello Hard Case Crime.

Para su editor, Charles Ardai, quien pasó nueve años rastreando el manuscrito, Cain es un autor cuya influencia trasciende a la novela negra. “Albert Camus dijo que su obra maestra, El extranjero, fue inspirada por Cain, mientras que Tom Wolfe lo ha considerado superior a Hemingway”, dice Ardai a La Tercera.

Admirado por James Ellroy, quien resalta el “fatalismo aplomado” de su obra, Cain murió hace 35 años, el 27 de octubre de 1977. Sus novelas suelen ser testimonios de personajes lacónicos, indiferentes al mundo , pero presos de sus circunstancias, impulsados a cometer un crimen por motivos que ni ellos pueden explicar.

Nacido en 1892 en Annapolis, Maryland, Cain quería ser cantante de ópera como su madre, Rose Mallahan. Pero ella misma lo disuadió, porque no sería lo “suficientemente bueno”.

Dado de baja del Ejército en 1917, Cain trabajó como reportero para The Baltimore Sun, diario editado por Henry Mencken, quien publicó algunos de los primeros cuentos de Fitzgerald, Hammett y Eugene O’Neill.

En 1932 firmó con Paramount como guionista. Al igual que Faulkner o Fitzgerald, no tardó en chocar con la burocracia de los estudios y los productores que reescribían sus guiones (en 15 años apenas logró que le produjeran tres libretos). Atizado por Mencken, a los 42 años publicó su primera novela, El cartero siempre llama dos veces. La historia de una femme fatale que seduce a su amante para que mate a su marido fue un éxito de ventas, pese a ser censurada en partes del país por su contenido supuestamente obsceno. Sería el comienzo de una obra marcada por temáticas provocadoras para una sociedad aún puritana y novelas hoy canonizadas como Pacto de sangre (llevada al cine por Billy Wilder) y Mildred Pierce, convertida en serie por HBO con Kate Winslet.

The cocktail waitress, escrita poco antes de su muerte, transita entre lo escabroso y lo poético. El relato en primera persona de Joan Redford, joven acusada de matar a su primer y segundo marido, evoca el melodrama de sus primeras novelas, así como su singular prisma fatalista y amoral. Ambigua, inquietante e incluso adelantada en su tratamiento de la obsesión sexual de sus personajes, la novela ha recibido críticas mixtas. The Wall Street Journal la calificó de “rápida y absorbente”. Michael Connelly, en The New York Times, anotó que si bien la historia no convence, “como corresponde al punto final de una larga y significativa carrera, Cain salva su mejor giro en la última página de su último libro”.

El editor Ardai dice que había una deuda con el escritor: “Todo autor que ha escrito sobre adulterio y femmes fatales después suyo tiene algo de Cain”.

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